El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha sufrido un colapso sin precedentes en sus niveles de popularidad al registrar un índice de aprobación neto negativo en 47 de los 50 estados del país. De acuerdo con el último modelo estadístico y rastreador de encuestas de The Economist y YouGov, el descontento ciudadano sitúa el promedio nacional neto del mandatario en un adverso -26 puntos, evidenciando un desgaste generalizado incluso en territorios clave que le otorgaron la victoria en los comicios presidenciales de 2024.
El prolongado desgaste de la intervención militar conjunta en Irán, que ya se aproxima a cumplir los seis meses de duración, emerge como el principal detonante de este declive. Las mediciones indican que el 80% de la población estadounidense teme que el conflicto bélico se prolongue a largo plazo, mientras que apenas un 28% de los encuestados manifiesta su respaldo a la estrategia militar implementada por la Casa Blanca en dicho frente.
Esta crisis geopolítica ha tenido un impacto directo en la economía doméstica debido a los bloqueos marítimos en el estrecho de Ormuz, los cuales interrumpieron el flujo petrolero global y dispararon el coste promedio del galón de gasolina a cerca de 4 dólares. Como consecuencia, el manejo económico de la administración y el control de la inflación registran un índice neto récord de desaprobación de -44 puntos en agosto, y dos tercios de la ciudadanía consideran que las directrices de la Casa Blanca han empeorado activamente sus finanzas personales.
Asimismo, sondeos complementarios analizados por cadenas como CNN exponen una severa fuga de votos en sectores demográficos determinantes para el bloque republicano. Destaca especialmente el desplome de 51 puntos en la aprobación por parte de los hombres latinos, un grupo afectado por el encarecimiento generalizado del costo de vida y que expresa rechazo hacia las medidas migratorias consideradas excesivas por la opinión pública.
En la actualidad, el mandatario estadounidense únicamente conserva márgenes de aprobación netos positivos en tres bastiones tradicionalmente republicanos: Wyoming (+14), Idaho (+9) y West Virginia (+6). En el extremo opuesto, los peores datos de percepción pública se concentran en Washington D.C. (-83), Maryland (-50) y Vermont (-50). Este escenario de debilidad política se produce a escasos meses de las elecciones legislativas de mitad de mandato (midterms), proyectando un panorama sumamente complejo para las aspiraciones del Partido Republicano de retener el control parlamentario en el Congreso.





