La ciudad aprueba por estrecho margen la moratoria sobre el cambio de nombre de las propiedades municipales.

Tucson suspenderá indefinidamente el cambio de nombre de todas las propiedades municipales después de que un consejo municipal, dividido por un estrecho margen, se negara a tomar una decisión inmediata sobre si cambiar el nombre de un parque del lado oeste en honor a un residente de Tucson que, según algunos residentes, tiene un pasado controvertido.

La vicealcaldesa y concejala del distrito 1, Lane Santa Cruz, presentó una moción para reformar el proceso de nomenclatura de la ciudad después de que se negara a apoyar una propuesta para cambiar el nombre del Parque Joaquín Murrieta por el de Salomón R. Baldenegro.

Baldenegro fue un activista chicano al que se le atribuye ampliamente la organización de protestas que llevaron más servicios municipales a los barrios predominantemente hispanos del oeste de Tucson, incluyendo el Centro Vecinal El Río y el Parque Joaquín Murrieta, que abrió sus puertas por primera vez como Parque Noroeste en 1973. Creció en Barrio Hollywood y experimentó de primera mano la marginación y la falta de inversión en los barrios del oeste de Tucson, según reza la propuesta de la ciudad.

La intervención del miércoles ante el público puso de manifiesto una profunda división entre los partidarios de la intensa participación comunitaria de Baldenegro y un suceso de su pasado que, según algunos miembros de la comunidad, debería descalificarlo para que su nombre aparezca en propiedades municipales.

Baldenegro fue arrestado bajo sospecha de agresión con agravantes en una gasolinera en St. Mary’s Road el 13 de abril de 1973, después de que los trabajadores del lugar informaran a la policía que estaba golpeando y pateando a su esposa, Elaine, según los archivos de The Tucson Citizen del 14 de abril de 1973. Tenía 29 años en ese momento.

Según informó el Arizona Daily Star, los cargos fueron retirados el 17 de abril cuando su esposa se negó a presentar cargos.

La actual esposa de Baldenegro, Cecilia Cruz Baldenegro, declaró ante el consejo que las preocupaciones sobre la violencia doméstica eran ataques personales con motivaciones políticas.

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