La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) emitió una declaración oficial en la que expresa su profunda preocupación por las “reiteradas acciones unilaterales” de la FIFA. El organismo sudamericano acusó a la federación internacional de intentar implementar proyectos comerciales sin recurrir al diálogo ni a los mecanismos institucionales previstos.
El pronunciamiento, titulado “El fútbol está primero”, fue aprobado por unanimidad tras una reunión del Consejo de la Conmebol en su sede de Luque. El documento fija límites claros a la gobernanza global del deporte.
El polémico proyecto FFE queda cancelado
El detonante principal de la crisis fue el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE). Esta iniciativa de la FIFA pretendía vender hasta un 20% de participación de los derechos comerciales de sus competiciones —incluyendo la Copa del Mundo— a inversores y fondos privados de capital.
Ante el rechazo masivo de las confederaciones, la FIFA se vio obligada a retirar oficialmente la propuesta pocos días antes. El organismo internacional justificó la marcha atrás argumentando que el plan “había creado divisiones”. La Conmebol celebró el freno a esta privatización. Remarcó que las decisiones financieras nunca deben estar por encima de la esencia, los valores o las regulaciones democráticas del deporte.
Advertencia electoral para Gianni Infantino
El comunicado de la Conmebol incluye un duro mensaje político con miras al futuro de la FIFA. El organismo recordó formalmente que el 18 de noviembre de 2026 cierra el plazo para presentar candidaturas a la presidencia de la FIFA, de cara a las elecciones de marzo de 2027.
La Conmebol advirtió que no acompañará ningún procedimiento que se aparte de los estatutos. Esta postura debilita el apoyo absoluto con el que contaba el actual mandatario de la FIFA, Gianni Infantino, de cara a su reelección.
Un frente común con matices
La presión en bloque ejercida por la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática (AFC) fue clave para obligar a la FIFA a retroceder. Con este pronunciamiento, Sudamérica se sumó al descontento generalizado de la comunidad del fútbol global.
A pesar de la firmeza del documento, los analistas deportivos destacan que la postura de la Conmebol mantiene una línea menos agresiva que la de la UEFA. La confederación europea lideró la rebelión inicial amenazando con un boicot total a los torneos de la FIFA e incluso solicitando la renuncia de Infantino, mientras que Sudamérica optó por exigir el regreso a las vías institucionales.





