Trump realiza su primer viaje en el Air Force One, regalo de Qatar

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha realizado su primer viaje oficial a bordo del nuevo y polémico Air Force One, un avión Boeing 747-8 valorado en 400 millones de dólares que fue entregado como obsequio por el gobierno de Qatar. El vuelo inaugural partió desde la Base Conjunta Andrews con destino a Dakota del Norte, donde el mandatario asistió a la inauguración de la Biblioteca Presidencial Theodore Roosevelt.
La aeronave, que originalmente formaba parte de la flota real de Qatar, servirá como avión presidencial provisional debido a los retrasos que acumula la corporación Boeing para entregar la flota definitiva programada para 2028. Para su estreno, el gigantesco aparato ha abandonado el tradicional color azul claro que caracterizó a las administraciones estadounidenses durante décadas, siendo sustituido por el diseño tricolor —blanco, azul marino y líneas rojas— y los acabados dorados predilectos por el magnate neoyorquino.
A pesar de tratarse de una donación, el Pentágono ha invertido cerca de 400 millones de dólares adicionales en equipamiento técnico para adaptar la aeronave a los estrictos estándares de seguridad nacional. Entre las modificaciones secretas del Departamento de Defensa se incluyen blindajes especiales, sistemas de comunicación militar encriptada y tecnología de defensa antimisiles. En su interior, el avión combina la infraestructura de un centro de mando militar con el lujo clásico de las propiedades de Trump: maderas nobles, alfombras beige, detalles en oro y asientos de cuero con masajes para los reporteros acreditados.
La aceptación de este multimillonario regalo extranjero ha desatado una intensa tormenta política en Washington, donde la oposición demócrata cuestiona la ética y la legalidad del obsequio. Ante las críticas por un presunto conflicto de intereses, la Casa Blanca ha defendido la operación argumentando que el jet no fue entregado a Trump a título personal, sino al Departamento de Defensa. Por su parte, el propio mandatario restó importancia a la polémica afirmando que Qatar es “un país que nos ha tratado muy bien”, revelando además su intención de transferir la propiedad del avión a su futura fundación presidencial en Miami una vez concluya su mandato.
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