El presidente de Francia, Emmanuel Macron, se ha dirigido este domingo a los franceses tras los graves disturbios de la víspera y ha dicho que “los que han intentado hacer caer la República tendrán que responder por ello”.
“Extremistas de ultraizquierda, junto con numerosos delincuentes (…), saquearon tiendas y destruyeron edificios públicos. ¿Por qué quemar el Ayuntamiento de Limoges, la oficina de turismo de Lyon, invadir el ayuntamiento en Marsella o atacar la residencia del prefecto en Burdeos? ¿Cómo podemos llegar hasta ese punto? No hay nada que lo justifique”, ha afirmado Macron en una declaración televisada.
“Los que han destruido tendrán que pagar. Los que han saqueado tendrán que devolver el dinero“, ha añadido Macron.
“Los agentes del orden, a pesar de su profesionalidad, fueron objeto de una violencia sin precedentes. He pedido al Gobierno que extraiga todas las lecciones necesarias sobre la recopilación de inteligencia y que haya total transparencia. Las investigaciones se llevarán a cabo con la máxima firmeza“, ha dicho.
Macron ha anunciado que, en el contexto actual, los prefectos tomarán decisiones junto con los alcaldes “para proteger nuestras ciudades, edificios públicos y comercios”, incluso llegando a prohibir cuando sea necesario ciertas reuniones.
También ha hecho un llamamiento al conjunto de los partidos políticos, organizaciones profesionales y sindicales a “condenar sin ambigüedad todo tipo de violencia” y a llamar a la calma: “Todo el mundo tiene que asumir su responsabilidad”.
“El país necesita orden, apaciguamiento y no una escalada”, ha subrayado Macron, que ha dicho que el primer ministro va a reunir en los próximos días a estas formaciones para obtener posiciones claras y públicas.
Reunión de crisis para movilizar ayudas de emergencia
El jefe de Estado también ha dicho comprender la profunda inquietud que han manifestado los jóvenes de institutos y universidades en las últimas semanas. Ha mencionado sus preocupaciones sobre el futuro, las condiciones de vida y estudio, la orientación profesional y su lugar en la sociedad. “Sus voces deben ser escuchadas sin prejuicios y sin minimizar las dificultades”, ha dicho Macron, tras asegurar que su Gobierno ya ha comenzado a trabajar en estos asuntos.
En este sentido, ha anunciado que parlamentarios y autoridades locales trabajarán desde esta semana en soluciones concretas para responder al malestar de los jóvenes. “Nuestra responsabilidad es doble: escuchar la ira, actuar sobre sus causas, y hacer cumplir con firmeza el orden republicano”, ha afirmado Macron, aunque ha puntualizado que la disposición al diálogo con las reivindicaciones de los manifestantes no debe interpretarse como una muestra de debilidad.
Asimismo, ha asegurado que los propietarios de negocios no se quedarán solos ante las pérdidas sufridas y ha anunciado que el primer ministro presidirá este lunes una reunión de crisis para movilizar ayudas de emergencia.
Macron ha reconocido la preocupación de los ciudadanos por el encarecimiento de la vida y el precio de los carburantes, que ha atribuido en parte a las consecuencias del conflicto en el golfo Pérsico. Francia no es parte, pero sufre sus efectos económicos. También ha recordado que el Gobierno trabaja con los distribuidores para trasladar sus esfuerzos a los precios de los carburantes.
Finalmente, ha defendido la necesidad de combinar medidas inmediatas para responder al malestar social con decisiones a más largo plazo y ha llamado a la unidad, la calma y el respeto. “Sí al diálogo y a las respuestas concretas a corto plazo, pero no a la violencia, sea cual sea”, ha concluido.
Más de 2.000 detenidos y cientos de millones de euros en daños
La policía ha detenido por el momento a 2.397 personas por su participación en actos de violencia durante la jornada de protestas del sábado, que en muchos sitios degeneró en enfrentamientos, ataques a edificios públicos y saqueos de comercios, que dejaron además más de 500 agentes heridos.
La Federación del Comercio y de la Distribución ya ha advertido de que esos daños ascenderán a “cientos de millones de euros” y ha estimado que las tiendas vandalizadas fueron 1.500.
Macron afronta un fin de mandato agónico en los próximos seis meses hasta las elecciones presidenciales por su gran impopularidad y la de su Gobierno, que está en riesgo de caer por una moción de censura durante el debate parlamentario de los presupuestos para 2027 y eso en una situación financiera muy crítica, con unos tipos de interés de la deuda que han subido fuertemente desde febrero.
Una de las muestras del estado político del país es que de cara a los comicios presidenciales de 2027, la favorita con diferencia en los sondeos es la candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen, y entre los mejor situados muy detrás de ella es el líder de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon.
El jefe del Estado tiene programado a partir de este lunes una gira por varios países del golfo Pérsico (Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Catar) para ocuparse del conflicto desencadenado en la región por los ataques desde finales de febrero de Estados Unidos e Israel contra Irán.





