El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ha reanudado oficialmente la importación de ganado en pie procedente de México a través del puerto de entrada de Douglas, Arizona. La medida pone fin a 14 meses de una estricta suspensión fronteriza impuesta para frenar la propagación del gusano barrenador, un parásito altamente dañino para la ganadería.
El cierre del mercado provocó fuertes pérdidas para el sector pecuario en la región. Su levantamiento responde a la necesidad de abastecer el mercado estadounidense, el cual registra actualmente un hato ganadero bajo, lo que ha presionado al alza los precios de la carne de res.
Protocolo sanitario riguroso y control de flujo
Para autorizar el cruce de los cargamentos desde Agua Prieta (Sonora) hacia Douglas, las autoridades sanitarias implementaron un estricto protocolo de seguridad biológica:
- Perros detectores: Cada animal es sometido a exámenes físicos exhaustivos respaldados por binomios caninos entrenados para detectar larvas del parásito.
- Trazabilidad digital: Es obligatorio el uso de aretes de identificación con chips de radiofrecuencia para garantizar el rastreo total del ganado en las aduanas.
- Límites de acceso: El flujo comercial inició con un tope de 700 reses diarias durante la primera semana, escalando a 900 la segunda, hasta estabilizarse en un cupo de 1,300 cabezas al día.
- Filtros de rechazo: Las inspecciones fronterizas descartan de inmediato a cualquier ejemplar que presente laceraciones o síntomas sospechosos para evitar riesgos de plaga.
Reapertura gradual y combate biológico
El gobierno de Estados Unidos detalló que la reapertura inicia por el puerto de Arizona debido a los sólidos sistemas de control epidemiológico en la zona. Las autoridades planean habilitar de forma paulatina dos cruces fronterizos adicionales en Nuevo México (Santa Teresa y Columbus) durante los próximos 60 días, mientras que las aduanas de Texas permanecerán cerradas por el momento.
Como parte del acuerdo bilateral, se pondrá en marcha un plan de contingencia que incluye una partida de 25 millones de dólares para edificar una central de dispersión aérea de moscas estériles en Arizona. Este mecanismo biológico busca erradicar las poblaciones de la mosca del gusano barrenador en la zona fronteriza y asegurar la sanidad del ganado en ambos países.





